Corría los años 80, salíamos a la calle y sin tener móviles nos juntábamos todos a la vez. El mismo día del partido, respirábamos ansiosos y nuestro entrenador era nuestro estandarte y tutor. En los partidos cuando se complicaba la cosa se paraba todo con un simple “No ha valido”. Nuestro único equipaje era tan solo, una toalla y un bocata para después del partido.Y llega el gran día; pero como casi siempre, nos surgía algún que otro problema, por ejemplo, -que alguno no tenía para la guagua, poníamos entre todos un duro y arreglado, el otro no se llevó un bocata, la mitad para ti y la otra para mí. Cuando era casi imposible poner las pelas para la guagua, intentábamos lo imposible para colarlo dentro, rodeados entre todos para que no se diera cuenta el conductor. Por cierto, el mayor reto era el dinero para la guagua, solo ese. Ya en el campo todo era futbol, y mas futbol, además, cuando terminábamos la aventura aún seguía, nos dirigíamos al parque para jugar de nuevo y entre nosotros una buena pachanguita, porque había que exprimir al máximo la gran aventura de haber salido de casa y tan lejos además. Siéntanse cómodos y confiados y lean de arriba abajo porque no es una broma. mas »